Las características del jazz, desde el punto de vista filosófico, nos dan las pautas de comportamiento en muchos ámbitos de la vida, y en concreto en el desempeño de la vida en una sociedad moderna como la actual.
Eficacia, estudio, dedicación, superación, honestidad, resolución, valentía, rigor, riesgo, rapidez, constancia, preparación, concentración, síntesis, visión, etc. son términos, que hoy en día, son necesarios para planificar el presente y el futuro.
El éxito en la vida, hoy en día, radica en la persecución de un objetivo, y para ello, es necesario planificar, tener un programa, una hoja de ruta, un guión de actuación, en una palabra, una partitura.
Una partitura que día a día hay que escribir e interpretar de la mejor forma posible para que suene bien, pero también hay que conocer y dominar la capacidad de improvisar.
La improvisación es la esencia del Jazz. Para mí, la definición de jazz es; la capacidad de crear en función de lo que pasa en el momento.
Eso sí, con rigor, y respetando la armonía, el ritmo y la estructura de la “canción” frente a cualquier situación, de forma que cuando estas creando, interpretando o improvisando, suene coherente, dinámico y a ser posible sorprendente.
El jazz supone orden y libertad, técnica e inspiración, estructura e improvisación, estudio y creatividad, es, en consecuencia el equilibrio perfecto entre lo escrito (planificado) y lo improvisado (creación, inspiración, eventualidad, etc.), equilibrio trasladable a la vida, a los estudios, al trabajo, al deporte, a la empresa, a la política, etc.
El jazz, supone saber leer la partitura e improvisar cuando se necesita.
El jazz, supone innovación y riesgo
El jazz, requiere cabeza y alma.
El jazz, necesita de rigor e inventiva.
El jazz, ha de respetar otras culturas y saber fusionarlas.
Ximo Tebar (Músico de Jazz)
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